posicionamiento. La recomendación, por ejemplo, se trató como una respuesta
declarada y no como evidencia directa de permanencia o captación futura.
2.5. Procedimiento para formular las estrategias de mercadeo
La formulación de las estrategias comenzó con la integración de los resultados
descriptivos, la caracterización de la cooperativa, los productos disponibles y los canales
utilizados para comunicarse con los socios. El análisis se complementó mediante una
matriz de fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas. Las fortalezas y
debilidades se vincularon con aspectos internos como personal, plataforma, oficinas,
diversidad de productos e información disponible. Las oportunidades y amenazas
consideraron características del público, competencia, regulación y posibles cambios
del entorno. La matriz FODA se empleó como herramienta para ordenar el diagnóstico
y reconocer áreas de intervención; no fue tratada como una prueba estadística ni como
un resultado independiente de las evidencias consideradas. La relación entre las
respuestas de la encuesta y la situación institucional permitió seleccionar acciones
compatibles con las necesidades identificadas, evitando formular el plan únicamente
desde el catálogo de productos o desde criterios promocionales generales.
La propuesta se construyó mediante una secuencia de ocho fases: diagnóstico de las
preferencias, definición de objetivos de corto y largo plazo, segmentación de públicos,
organización de acciones según producto, precio, plaza y promoción, selección de
canales, identificación de recursos, elaboración de un calendario y establecimiento de
indicadores. Las acciones contemplaron comunicación digital, fortalecimiento de la
información, atención, alianzas, diversificación y seguimiento del desempeño. El
calendario organizó responsables, actividades y momentos de ejecución, mientras que
los indicadores incorporaron tasa de conversión, retorno de inversión, adquisición de
clientes, satisfacción y costo de adquisición. Estos elementos se plantearon para
orientar una implementación posterior y facilitar su evaluación. La investigación
concluyó el procedimiento con el diseño de la propuesta; no ejecutó las estrategias ni
comparó indicadores antes y después de su aplicación. En consecuencia, los efectos
comerciales permanecieron como resultados susceptibles de evaluación futura y no
como hallazgos comprobados por el estudio.
3. Resultados
3.1. Caracterización de los socios participantes
3.1.1. Edad y género
La distribución por edad mostró una participación amplia de personas adultas, con
mayor concentración en los dos intervalos comprendidos entre 20 y 40 años. De los 366
socios consultados, 101 tenían entre 20 y 30 años, equivalentes al 27,6 %, y 91 se
encontraban entre 31 y 40 años, correspondientes al 24,9 %. Ambos grupos reunieron
el 52,5 % de la muestra. Los participantes de 41 a 50 años representaron el 17,2 %,
mientras que aquellos de 51 a 60 años alcanzaron el 10,9 %. También estuvieron
representados los extremos etarios: 37 personas menores de 20 años, equivalentes al
10,1 %, y 34 mayores de 61 años, correspondientes al 9,3 %. Esta composición indica
que los productos de inversión a plazo fijo no se concentraron en un único grupo de
edad. La presencia simultánea de socios jóvenes, adultos y mayores plantea