masculina en actividades independientes y sectores con menor cobertura laboral (León
et al., 2022). En consecuencia, el resultado evidencia una configuración particular del
mercado laboral local que requiere ser analizada desde la distribución sectorial y
ocupacional del empleo.
La edad mostró una incidencia positiva y significativa en todos los años, con efectos de
0,160 puntos porcentuales en 2021, 0,261 en 2022, 0,293 en 2023, 0,289 en 2024 y
0,270 en 2025. Este resultado indica que cada año adicional de edad aumenta
levemente la probabilidad de informalidad laboral, este comportamiento se explica
porque los trabajadores de mayor edad enfrentan mayores restricciones para
reinsertarse en empleos formales cuando no cuentan con actualización técnica,
credenciales educativas recientes o movilidad ocupacional suficiente (Palma et al.,
2025).
El nivel educativo confirma la importancia del capital humano como determinante de la
formalidad laboral. La educación básica redujo la probabilidad de informalidad en -
10,804 puntos porcentuales en 2021 y en -15,257 en 2024, aunque en 2022, 2023 y
2025 no presentó significancia estadística, la educación básica no constituye una
protección estable frente a la informalidad, porque su capacidad de mejorar la inserción
laboral depende de la demanda de ocupaciones de baja y media calificación existente
en cada año (Belduma et al., 2024).
El bachillerato presentó efectos negativos durante casi todo el periodo, con reducciones
de -19,435 puntos porcentuales en 2021, -14,483 en 2022, -15,799 en 2023 y -23,365
en 2024, todos estadísticamente significativos, mientras que en 2025 el efecto fue de -
5,265 puntos porcentuales y no resultó significativo, mostrando que el bachillerato
funciona como un mecanismo de acceso a empleos más regulados entre 2021 y 2024,
especialmente en actividades comerciales, administrativas y de servicios donde este
nivel educativo suele actuar como requisito mínimo de contratación, la pérdida de
significancia en 2025 refleja un cambio en la estructura de demanda laboral (Salcedo y
Campoverde, 2022).
La educación superior fue el nivel educativo con mayor efecto protector frente a la
informalidad laboral. En 2021 redujo la probabilidad de informalidad en -31,785 puntos
porcentuales, en 2022 en -26,540, en 2023 en -26,254, en 2024 en -35,430 y en 2025
en -19,467 puntos porcentuales, manteniendo significancia estadística durante todo el
periodo, resultado que se fundamenta en la teoría del capital humano, ya que la
formación superior incrementa la productividad esperada del trabajador, mejora su
empleabilidad y facilita el acceso a ocupaciones con contrato, afiliación a la seguridad
social y estabilidad laboral (Cevallos y Pazmiño, 2024).
Las horas de trabajo registraron efectos negativos y significativos en todos los años, con
valores de -0,347 puntos porcentuales en 2021, -0,332 en 2022, -0,338 en 2023, -0,411
en 2024 y -0,455 en 2025. Este resultado evidencia que una mayor jornada laboral
reduce la probabilidad de informalidad, debido a que el empleo formal se caracteriza por
horarios más estables, jornadas definidas y continuidad en la relación laboral, en
cambio, la informalidad se asocia con ocupaciones de ingresos variables, horarios
fragmentados y menor regularidad productiva.