Financieros, la cual establece criterios para su reconocimiento, medición y deterioro.
Asimismo, para las pequeñas y medianas entidades, la Sección 11 de la NIIF para las
PYMES regula los instrumentos financieros básicos, incluyendo las cuentas por cobrar
comerciales, señalando que deben reconocerse inicialmente al precio de la transacción.
Por otro lado, el estudio de Abbas (2025) hace énfasis en que las cuentas por cobrar
arman un mecanismo clave para mantener un flujo de caja estable y para garantizar la
continuidad operativa. Su administración de forma correcta permite minimizar riesgos,
fortalecer la liquidez y mejorar la eficiencia financiera de la empresa. Ortega et al. (2023)
definen el capital de trabajo como un eje importante en la gestión de las finanzas y la
contabilidad, ya que incluyen todos los recursos disponibles y esto permite que la
actividad empresarial se desarrolle de manera más uniforme. También detallan que este
eje debe conformarse por activos corrientes en efectivo o los que puedan convertirse en
efectivo en poco tiempo, puesto que esto permite cumplir con las obligaciones generales
cotidianas, mantener una operatividad constante y priorizar la estabilidad y
sostenibilidad financiera.
El capital de trabajo constituye un elemento decisivo para asegurar el crecimiento
sostenible y mantener un margen adecuado de seguridad dentro de una empresa.
Investigadores actuales como Jara et al. (2019) demuestran que una gestión eficiente
de este componente da lugar a que puedan realizar sus actividades operativas logrando
un financiamiento propio, sin recurrir a una deuda que genere intereses.
En su análisis Zimon (2021), identifica a los activos corrientes como el componente más
determinante del capital de trabajo, destacando gradualmente el papel de las cuentas
por cobrar y los inventarios. El autor señala que una gestión estratégica de las cuentas
por cobrar resulta decisiva para la operatividad de la empresa, ya que influye
directamente en la liquidez, en el ciclo de conversión del efectivo y en la capacidad de
sostener actividades operativas sin interrupciones. En su investigación Angulo et al.
(2023) señalan que los activos circulantes representan cerca de dos tercios del balance
de una empresa, mientras que la deuda a corto plazo supera un tercio de dicha
estructura. Esta relación evidencia la necesidad de priorizar una gestión eficiente del
capital de trabajo, ya que el equilibrio entre estos componentes resulta esencial para
sostener y cumplir las obligaciones inmediatas, garantizando continuidad operativa
(Macías y Sánchez, 2022).
Los principales componentes del capital de trabajo son el efectivo y equivalentes de
efectivo, las cuentas por cobrar, los inventarios y otros activos corrientes, así como las
obligaciones de corto plazo representadas por los pasivos corrientes. Debido a que las
cuentas por cobrar forman parte de los activos corrientes, su eficiencia de recuperación
influye directamente en la disponibilidad de recursos financieros y, por ende, en el nivel
de capital de trabajo de la organización (Rojas et al., 2023).
2. Materiales y Métodos
La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, debido a que el
propósito del estudio no se limita a cuantificar indicadores financieros, sino a
comprender e interpretar las percepciones, experiencias y prácticas de los responsables
de la gestión administrativa y contable respecto a la influencia de las cuentas por cobrar
sobre la disponibilidad de recursos, la liquidez y el capital de trabajo de la Cooperativa
de Transporte Carlos Alberto Aray siendo una herramienta de recolección de datos