1. Introducción
En el contexto económico mundial, las organizaciones se enfrentan a escenarios
caracterizados por una creciente incertidumbre, producto de factores como la inflación,
la volatilidad en los precios de las materias primas, los avances tecnológicos, las
modificaciones en las políticas comerciales internacionales y las constantes
transformaciones en los mercados. Estos elementos han provocado importantes
cambios en las estructuras productivas de las empresas, especialmente en el sector
manufacturero, donde la administración eficiente de los recursos constituye un aspecto
determinante para garantizar la competitividad y la sostenibilidad financiera. En este
escenario, la gestión de los costos de producción ha adquirido un papel estratégico, ya
que no solo permite controlar los recursos utilizados durante el proceso productivo, sino
que también facilita la toma de decisiones orientadas a mejorar la rentabilidad y
fortalecer la permanencia de las empresas en mercados altamente competitivos. En este
sentido, Camacho y Bernal (2024) sostienen que la inflación, la variación de los precios
de los insumos, los cambios tecnológicos y las políticas comerciales internacionales han
transformado significativamente la estructura de costos de las empresas
manufactureras, afectando directamente sus niveles de rentabilidad. Por ello, la gestión
de los costos debe entenderse como un proceso integral que contribuye a la eficiencia
operativa y a la generación de ventajas competitivas sostenibles.
En la actualidad, el desarrollo tecnológico ha impulsado nuevas estrategias para
optimizar los procesos productivos y reducir los costos de operación. La incorporación
de sistemas automatizados, herramientas digitales y tecnologías de producción
inteligente ha permitido que numerosas organizaciones incrementen su productividad,
disminuyan desperdicios y mejoren el aprovechamiento de sus recursos. De acuerdo
con Chávez López (2025), las empresas que implementan tecnologías de producción
inteligente logran reducir entre un 15 % y un 25 % sus costos operativos, incrementando
simultáneamente su rentabilidad y su capacidad de adaptación frente a los cambios del
entorno. En consecuencia, los costos de producción han dejado de concebirse
únicamente como un registro contable de los gastos incurridos durante la fabricación de
un bien o servicio, para convertirse en un indicador de eficiencia empresarial que influye
directamente en el desempeño económico y en la sostenibilidad de las organizaciones.
Desde una perspectiva internacional, la literatura científica coincide en señalar que el
control de los costos constituye uno de los principales factores que determinan la
competitividad empresarial. Las organizaciones que desarrollan sistemas eficientes de
planificación, control y evaluación de los recursos productivos poseen mayores
posibilidades de enfrentar escenarios económicos adversos, responder oportunamente
a las variaciones del mercado y mantener niveles adecuados de rentabilidad. En este
contexto, la gestión estratégica de los costos representa una herramienta indispensable
para garantizar el equilibrio financiero, fortalecer la productividad y promover un
crecimiento empresarial sostenible.
En Ecuador, la industria manufacturera representa uno de los sectores más importantes
para el desarrollo económico nacional, debido a su aporte en la generación de empleo,
producción de bienes y dinamización de las actividades comerciales. Sin embargo,
durante los últimos años las empresas manufactureras han enfrentado importantes
desafíos derivados del incremento de los precios de las materias primas, el aumento de