menores probabilidades de atraer patrocinadores o generar ingresos mediante eventos
externos, desencadenando un ciclo vicioso donde la falta de capital impide la mejora de
las instalaciones, lo que limita el éxito deportivo y aumenta el riesgo de descenso
(Vinueza-Tapia et al., 2024; Zurita et al., 2017).
En concordancia con lo anterior, la administración financiera deficiente representa uno
de los desafíos más críticos para los clubes de fútbol ecuatoriano, donde la falta de
control presupuestario y eficiencia en los recursos compromete la estabilidad
económica, derivando frecuentemente en espirales de endeudamiento por gastos
excesivos en salarios (Nación futbol, 2023), sin una planificación sólida, los directivos
recurren a contrataciones insostenibles y decisiones impulsivas para cubrir gastos
inmediatos, lo que obliga a la venta de activos clave o al endeudamiento, mermando la
competitividad del equipo (Vinueza-Tapia et al., 2024; Palacios-Sola & Palacios-
Maldonado, 2026); finalmente, esta precariedad impide inversiones en plantilla e
infraestructura, incrementando directamente el riesgo de descenso deportivo (Vinueza-
Tapia et al., 2024; Espinoza de los Monteros & Saltos 2020).
Por consiguiente, los descensos de equipos ecuatorianos evidencian la necesidad
imperativa de adoptar una visión a largo plazo en la gestión económico-deportiva, pues
para garantizar la sostenibilidad, los clubes deben trascender el éxito inmediato e
implementar estrategias integrales que incluyan administración financiera responsable,
inversión en infraestructura, desarrollo de categorías inferiores y fidelización de
aficionados, la experiencia de las organizaciones que han evitado el descenso confirma
que la aplicación de estos modelos no solo asegura la permanencia en la liga, sino que
promueve el éxito sostenible de la entidad (Zurita et al., 2017; Gutiérrez & Guillen, 2024).
5. Conclusiones
La inadecuada planificación y gestión económico-deportiva incide significativamente en
los descensos de los equipos ecuatorianos, comprometiendo tanto la competitividad
deportiva como la estabilidad financiera, la desconexión entre las áreas económica y
deportiva, sumada a la falta de inversión en infraestructura y a una administración
deficiente, constituye el núcleo de este fenómeno, para mitigar estos riesgos, es
imperativo que los clubes adopten una visión estratégica a largo plazo y fortalezcan sus
estructuras operativas; de este modo, no solo optimizarán el rendimiento en el campo,
sino que asegurarán la sostenibilidad institucional.
La carencia de planificación estratégica se identifica como un factor estructural del
descenso, la ausencia de planes sostenibles propicia la improvisación en la toma de
decisiones deportivas, derivando en contrataciones erráticas, rotación frecuente de
entrenadores y objetivos de corto plazo que rara vez se cumplen, esta dinámica genera
inestabilidad institucional y un bajo rendimiento competitivo, incrementando
directamente la probabilidad de caer en la zona de descenso.
La deficiente gestión económica afecta la competitividad y acelera el descenso de
diversos clubes en Ecuador, el desequilibrio entre ingresos reales y gastos
especialmente en salarios y fichajes produce endeudamiento, baja liquidez y
limitaciones para sostener una plantilla estable, en consecuencia, la fragilidad financiera
se transforma en fragilidad deportiva, caracterizada por una menor continuidad, escasa
inversión estratégica y una mayor vulnerabilidad competitiva durante la temporada.