Innova Science Journal
Artículo Científico
1. Introducción
La Terapia de Aceptación y Compromiso (Acceptance and Commitment Therapy, ACT)
es una intervención conductual de tercera generación, enmarcada dentro del enfoque
contextual, cuyo objetivo central es el incremento de la flexibilidad psicológica. Este
modelo terapéutico se fundamenta en principios del análisis funcional de la conducta y
se orienta a modificar la relación que las personas establecen con sus experiencias
privadas, más que la eliminación directa de síntomas. En este sentido, la ACT ha
adquirido relevancia como enfoque terapéutico para la intervención en diversos
trastornos psicológicos, debido a su base empírica y a la coherencia de sus procesos
de cambio (Hayes et al., 1999; Hayes et al., 2006; Wilson y Hayes, 1996; Paliza-
Olivares, 2023).
Desde una perspectiva funcional, la ACT promueve patrones de conducta adaptativos
mediante el desarrollo de acciones consistentes con los valores personales, así como
el compromiso sostenido con dichas acciones, incluso en presencia de experiencias
privadas aversivas. A través de los seis procesos del hexaflex (aceptación, defusión
cognitiva, contacto con el momento presente, yo como contexto, clarificación de valores
y acción comprometida) se busca ampliar el repertorio conductual del consultante y
favorecer una relación más flexible con las conductas privadas (pensamientos,
emociones y sensaciones corporales) (Bond et al., 2011; Hayes et al., 2011)
En la evidencia empírica contemporánea, la ACT ha mostrado eficacia en el tratamiento
de diversas problemáticas psicológicas, entre ellas la depresión, los trastornos de
ansiedad y las enfermedades crónicas (Gloster et al., 2020; Levin et al., 2024; A-Tjak,
2015; Ost, 2014; Brown et al., 2016; Ramos et al., 2024). En particular, en el abordaje
de condiciones crónicas de salud, la flexibilidad psicológica y la aceptación se han
identificado como variables clave para mejorar la adherencia al tratamiento, reducir el
impacto del malestar psicológico asociado a la enfermedad y favorecer una mejor
calidad de vida percibida (McCracken y Velleman, 2010; Karayannis et al., 2024).
Un componente teórico central que sustenta la ACT es la Teoría de los Marcos
Relacionales (Relational Frame Theory, RFT), la cual proporciona un marco explicativo
sobre el papel del lenguaje y la cognición en la regulación de la conducta humana. Esta
teoría propone que el lenguaje humano surge de la capacidad aprendida de relacionar
estímulos arbitrariamente y derivar nuevas relaciones sin aprendizaje directo (Hayes,
Barnes-Jolmes y Roche, 2001) Es decir, que no solo aprendemos por experiencia
directa, sino también mediante relaciones simbólicas construidas verbalmente. Por
ejemplo: Si un niño aprende que 1 > 2 y 2 > 3, sin enseñanza concluye que 1 > 3, esto
se denomina derivación relacional. Desde esta perspectiva, la RFT permite comprender
cómo los procesos verbales pueden contribuir tanto al sufrimiento psicológico como a
su mantenimiento, así como al cambio conductual. De este modo, la ACT se configura
no solo como un conjunto de técnicas de intervención, sino como la aplicación clínica
de un modelo conductual contextual orientado al bienestar psicológico y a la adaptación
funcional.
En este sentido, el presente artículo pretende analizar los fundamentos teóricos de la
Terapia de Aceptación y Compromiso y revisar la evidencia disponible acerca de sus
aplicaciones en el ámbito clínico y comunitario. Este análisis pretende aportar al
conocimiento del potencial de la ACT como un modelo de intervención integral, capaz
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